AL FINAL DE LA ESCAPADA

 Al final de la escapada  “AL FINAL DE LA ESCAPADA era el tipo de película en la que todo estaba permitido, formaba parte de su propia naturaleza. Todo lo que hacían los personajes podía llegar a integrarse en la película. Al rodarla me dije: es cierto que antes hemos tenido a Bresson, acaba de aparecer Hiroshima mom amour, estas películas demuestran que un determinado modelo de cine está a punto de clausurarse, incluso que puede que haya acabado para siempre, es preciso que certifiquemos su punto final, que proclamemos que en el nuevo cine todo está permitido. Quería partir de una historia convencional y reescribirla de forma diferente  a todo el cine que se había realizado. Quería demostrar que acabábamos de encontrar por primera vez, los procedimientos propios del cinematógrafo. La apertura en iris demostraba que estaba permitido volver a las fuentes primitivas del cine y los encadenados volvían a aparecer, como si de repente los estuviéramos inventando.”

Angel Quintana, “Al final de la escapada“, en sección “El film reencontrado“, Rev. Dirigido, junio 2003.

   AL FINAL DE LA ESCAPADA es un intento, por parte de Godard, de reinventar el cine en la línea de películas como Un perro andaluz (1927), de Luis Buñuel, L’Atalante, de Jean Vigo, La regla del juego, de Jean Renoir, Ciudadano Kane, de Orson Welles, Te querré siempre, de Roberto Rossellini, Shadows de John Cassavettes, Scorpio Rising, de Kenneth Anger, Crónica de Ana Magdalena Bach (1966) de Jean-Marie Straub y Danielle Huillet, El maestro de marionetas, de Hou Hsiao Hsien o Ten, de Abbas Kiarostami. Obras valientes y radicales que han cuestionado una determinada tradición, para después acabarla o reescribirla.

Al final de la escapada   El elemento más interesante que establece Jean-Luc Godard con los modelos genéricos reside en que AL FINAL DE LA ESCAPADA se encuentra perfectamente ubicada en el epicentro de un importante debate cultural que, a finales de los cincuenta, marcaba nuevos caminos en la aceptación intelectual de los modelos surgidos de la cultura de masas. No es ninguna casualidad que mientras que, en el terreno de la teoría de la comunicación, Umberto Eco publicara en 1962 “Apocalípticos e integrados” -donde los fans de Superman entraban en reyerta contra los melómanos obsesionados por Mozart, certificando la existencia de nuevas formas de cultura que pasaban por la construcción de nuevos dioses del mundo mediático- Jean-Luc Godard intentara conjugar, de forma armónica, su pasión por Mozart y Picasso con la fascinación por los iconos formales de la serie negra. Las mal llamadas alta y la baja cultura encontraban un extraño equilibrio en un nuevo modelo de cine-collage que desde AL FINAL DE LA ESCAPADA hasta Elogio del amor no ha cesado en travesar toda la obra de Godard, llevándolo a mezclar el comic y los westerns con la filosofía o el jazz de Dizzie Gillespie con los cuartetos de Beethoven.

   Por otra parte, no hemos de olvidar que de todas las obras primigenias de la Nouvelle Vague, AL FINAL DE LA ESCAPADA es la película que mejor se instala en el corazón de la cinefilia. La cinefilia se dibujaba en el panorama europeo como una especie de contracultura, no ortodoxa, en la que sus miembros devoraban películas a la búsqueda de los nuevos autores de su contemporaneidad de celuloide. La cinefilia no paraba de remover el debate sobre la cultura de masas. Los nuevos dioses del cine ya no eran únicamente los autores consagrados por la implicación social/histórica del contenido de su discurso -como Charles Chaplin o Luis Buñuel-, ni los grandes maestros nacionales -como Jean Renoir o Robert Bresson-, ni los portavoces de la revuelta neorrealista de postguerra –Renoir y De Sica-, sino también esos artesanos del cine americano que eran capaces de hablar de la condición humana bajo el formato de un westernHoward Hawks o Bud Boetticher– o de la soledad existencial al ritmo de un thriller –Hitchcock y Preminger-. Este eclecticismo, que ponía en la misma esfera a los cineastas intelectuales y a los artesanos del manierismo hollywodiense, acabaría provocando una extraña fusión de géneros y tendencias.

   AL FINAL DE LA ESCAPADA es una de las obras que  mejor expresa el sentido de esa fusión, revolucionando el cine en 1959, al recoger Godard modelos perdidos en el cine popular de su época con la intención de reciclarlos, transformarlos, deconstruirlos y desencajarlos en una obra insólita donde todas las suturas propias del montaje que marcaron la tradición representativa del cine clásico se trasforman en fisuras abiertas, recorridas por una fuerte bocanada de aire fresco. Las numerosas fisuras que componen la estructura de AL FINAL DE LA ESCAPADA, reconvertidas en falsos raccords, dan lugar a una nueva forma de expresión cinematográfica en la que los planos ya no reclaman sus contraplanos, en la que los cambios de ubicación de la cámara ya no necesitan apoyarse en la lógica del salto de eje y en el que los intervalos temporales no necesitan encontrar su meticulosa puntuación según las leyes establecidas mediante la descomposición dramática de la secuencia. Los saltos temporales pueden producirse en el interior del mismo plano como si fuera un simple salto, un simple desajuste provocado por una parada de la cámara.

   En definitiva, AL FINAL DE LA ESCAPADA surge como una obra completamente desencajada pero esta apertura le otorga una especie de frescor inusitado. Todas las subversiones que proponen son posibles porque como obra que busca la reinvención del cine, pretende mostrar la inutilidad de la mayoría de las convenciones que han marcado el dispositivo creado durante el cine clásico.

Ficha Técnica:

  • Año de estreno: 1960. Cartel de "Al final de la escapada"
  • País: Francia.       
  • Duración: 90 min.
  • Género: Drama. Romance.
  • Título Orig.- À bout de souffle.
  • Director y Guión.- Jean-Luc Godard.
  • Argumento.- François Truffaut.
  • Fotografía.- Raoul Coutard (B/N).
  • Montaje.- Cécile Decugis.
  • Música.- Martial Solal.
  • Productor.- Georges de Beauregard.
  • Producción.- Les Films Imperia – Les Productions Georges de Beauregard – SNC.
  • Intérpretes.-  Jean-Paul Belmondo (Michel Poiccard), Jean Seberg (Patricia Franchini), Daniel Boulanger (inspector Vital), Jean-Pierre Melville (Parvulesco), Henri-Jacques Huet (Berrutti), Roger Hanin (Carl Zubart), Liliane David (Liliane), Claude Mansard (Claudius Mansard), Jean-Luc Godard (el chivato), Richard Balducci (Tolmatchoff).
  • Premios: Oso de Plata del Festival de Berlín.
  • Sinopsis:
    • Michel Poiccard (Jean-Paul Belmondo) es un ex-figurante de cine admirador de Bogart. Tras robar un coche en Marsella para ir a París, mata fortuitamente a un motorista de la policía. Sin remordimiento alguno por lo que acaba de hacer, prosigue el viaje. En París, tras robar dinero a una amiga, busca a Patricia (Jean Seberg), una joven burguesa americana, que aspira a ser escritora y vende el New York Herald Tribune por los Campos Elíseos; sueña también con matricularse en la Sorbona y escribir algún día en ese periódico. En Europa cree haber hallado la libertad que no conoció en América. Lo que Michel ignora es que la policía lo está buscando por la muerte del motorista. (FILMAFFINITY)
    • La película nos habla de una chica que como periodista asiste la rueda de prensa de un intelectual excéntrico que establece curiosos discursos sobre la existencia, pero también nos muestra los movimientos de un gángster de poca monta que sólo saben morir en el asfalto y que hace suya la frase de Lenin que lo certifica como un cadáver de permiso. Es decir, Godard funde Albert Camus con Joseph H. Lewis y los proyecta hacia algo nuevo que en otros ámbitos de la cultura de su tiempo ya había empezado a llevar a cabo una apasionante singladura. Ángel Quintana
  • Críticas:
    • Película clave en el despertar de la “Nouvelle Vague” (Nueva Ola) del cine francés, renovador movimiento que tuvo en Godard uno de sus más estimulantes creadores”. FILMAFFINITY
    • “Godard introdujo un nuevo sentido de la belleza que remitía a esa conceptualización de la modernidad, propuesta por Charles Baudelaire, según la cual lo bello constituye una extraña mezcla de lo eterno y lo efímero, de los valores del pasado transformados por el peso de lo transitorio. Con los años, AL FINAL DE LA ESCAPADA parece estar compuesta de una serie de imágenes que poseen el don de la eterna juventud, cada uno de sus fotogramas se resiste a ser diseccionado y del interior de su tejido no han cesado de surgir una serie de curiosas propuestas que han desplazado la película de una cierta modernidad situada a las puertas de los años sesenta hacia el cine posmoderno de las décadas posteriores”. Ángel Quintana

   
 

   Fuentes:

   Si os ha gustado, compartirlo.

   Muchas Gracias.

   Adrián De La Fuente Lucena

 

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4 pensamientos en “AL FINAL DE LA ESCAPADA

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