EL CINE NEGRO ESPAÑOL

Cartel del Ciclo "Cine Negro Español"   Si asististeis a nuestro ciclo (RE)DESCUBRIR EL CINE ESPAÑOL (I): CINE NEGRO & POLICÍACO el pasado mes de febrero de 2014 y estuvisteis atentos a toda la información que os fuimos proporcionando acerca del mismo, creo que podréis concluir con nosotros que la calidad y variedad del llamado CINE NEGRO ESPAÑOL es equiparable tanto a otras cinematografías europeas como al cine negro estadounidense. De hecho, ha sido el renovado interés cultural por este último el que ha hecho que el público se acerque al CINE NEGRO ESPAÑOL, el cual comparte con su homólogo americano el tono disidente que lo desmarca de lo que Antonio José Navarro llama franquismo fílmico en tanto que trata cuestiones sociales, humanas, políticas y (a) morales, en discordancia con la propaganda oficial del régimen. Ejemplos de esta afirmación son películas como APARTADO DE CORREOS 1001 que indaga en el tráfico de drogas, EL EXPRESO DE ANDALUCÍA donde se reconstruye al atraco a un ferrocarril o EL CEBO donde se muestra a un psycho-killer pedófilo.

   Antonio José Navarro califica lo noir del cine español como una modalidad expresiva del relato policial entendido como manifestación cultural y/o poética más amplia. Profundiza más, señalando las tres características que, a su juicio, caracterizan y definen al cine policíaco español durante su época de desarrollo y esplendor, es decir, desde 1950 a 1963, desde BRIGADA CRIMINAL a A TIRO LIMPIO. Son las siguientes:

  • La presencia del crimen en cualquiera de sus formas (asesinato, chantaje…).
  • Un entramado psicológico, que explique el delito y su contexto humano, capaz de mostrarnos tanto las múltiples realidades que coexisten en todos nosotros como una noción de crimen entendido como un acto que pone en cuestión la coexistencia pacífica de la comunidad.
  • Una energía estilística que motive la reflexión y seduzca, ganándose así la complicidad del espectador.

   Ni que decir tiene que, dado el contexto histórico-político en el que se desarrolló el CINE Cartel de "El expreso de Andalucía"NEGRO ESPAÑOL, entre el 50 y el 63, tuvo que sortear múltiples restricciones morales y políticas. En opinión de Antonio José Navarro, la más importante en España era la negativa a reconocer las actividades mafiosas de delincuentes profesionales o bandas organizadas, así como la violencia ejercida en entornos pobres y marginales o la llevada a cabo por psicópatas sexuales por no hablar de las actividades ilícitas de empresarios, caciques, banqueros o políticos afines al régimen.

   Muchos de estos sucesos, abordados desde perspectivas paternalistas y reaccionarias, se solían atribuir a episodios de enajenación mental transitoria por emociones extremas (celos, envidia, codicia o lujuria), a la patológica asociabilidad de determinado grupos étnicos (gitanos) y a la cospiranoia antifranquista. Pero lo cierto es que el crimen existía y el público demandaba verlo en la gran pantalla aunque fuera bajo la consigna censora: “el crimen nunca gana“, una de entre varias normas específicas que la Comisión de ortodoxia y Moralidad  promulgó en 1953 referentes a la representación del crimen tanto en la radio como en el cine.

   El cine negro evitó estas restricciones, recurriendo a la sutileza, al disimulo, a la hora de denunciar situaciones de la vida cotidiana de los espectadores pero, a su vez, dejando escaso margen para el distanciamiento emocional debido a su tendencia a la narrativa lineal donde se muestran los sucesos a través de tremendistas elementos físicos, caso de el cuerpo sin vida en EL OJO DE CRISTAL, o de sus consecuencias psicológicas, como ocurre en DISTRITO QUINTO, donde la tensión va dominando a los criminales. Se buscaba así satisfacer tanto los deseos como las ansiedades de la audiencia, a través de un realismo sucio y estremecedor que hizo que se empezara a hablar de influencias del Neorrealismo en el cine negro español. Si bien la censura impedía que se pudiera profundizar más en la realidad, en el contexto de la posguerra, donde la maldad de los personajes estaba más relacionada con la depresión cultural y económica del país que con una auténtica ambigüedad moral, tal y como nos muestra en PERSECUCIÓN EN MADRID, HAY UN CAMINO A LA DERECHA o UN VASO DE WHISKY.

   Frente a la negación del Neorrealismo del cine negro español, por parte de posturas afines al régimen, que lo tachaban  de antipatriótico, deprimente y falso, Antonio José Navarro alude a la reflexión que Miguel Iglesias hace del mismo, a través de su valoración de EL CERCO: “La palabra Neorrealismo está desprestigiada porque hasta ahora una película de ese estilo ha significado siempre una película ambientada en los suburbios, con señoras desgreñadas, hombres sin trabajo y niños famélicos. Mi teoría es que también se puede tratar con espíritu neorrealista la vida de un banquero, pongamos por caso. Considero así EL CERCO tanto por los contactos con la realidad como por la ausencia de concesiones a la galería“.

   Fuentes:

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   Muchas Gracias.

Adrián De La Fuente Lucena.

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