EL SEDUCTOR

   “alguien me hablo de una historia que la Universal conservaba en sus archivos y que nunca había sido rodada; leí el guión y me gustó. Se lo llevé a Don e hicimos la película”.

CLINT EASTWOOD

   “La represión sexual, el deseo dominante y el silencio de los impulsos más primitivos son los asuntos clave de este atmosférico trabajo con toques góticos del interesante Don Siegel.

ElCriticón

Imagen de "El Seductor (1971)"   “[…] la niña que coge setas en un bosque más o menos encantador, de una imaginería casi feérica, remite al universo de los cuentos infantiles, con la idea de la (falsa) inocencia en peligro: el hallazgo del soldado sería el encuentro con un ogro herido; y si bien el ogro logra sanar gracias a la providencial intervención de la niña, no se debe olvidar que seguirá siendo un ogro, más peligroso por estar curado. Hay incluso un plano que permite ver al cabo herido y unas setas caídas a su lado, imagen que sugiere ya el desenlace: entre el hecho de estar herido y la muerte media un relato que irá cargándose de tensión.”

   “[…] Don Siegel trabajó con ganas esta historia opresiva, claustrofóbica, si bien en algunos momentos se hace notar excesivamente su deseo de subrayar las intenciones de miradas y gestos (hasta las luces y el mobiliario se encargan de ello) y de entregar un film artístico. No sería la primera ni la última vez que Siegel se desenvolvió en lugares cerrados; en cierto modo, el internado femenino de EL SEDUCTOR podría ser visto como un equivalente de las cárceles de Riot in Cell Block 11 y Private Hell 36 (ambos films de 1954) y el de otra película que filmaría pocos años después, Fuga de Alcatraz […] una de las principales diferencias, radica en que los hombres dominan el escenario en los citados films, mientras que en EL SEDUCTOR John McBurney constituye la excepción en un universo de mujeres, donde, por cierto, también se dan las relaciones autoritarias hechas de dominio y represión.”

José María Latorre

   Si bien es cierto que EL SEDUCTOR se sitúa cronológicamente en la Guerra de Secesión, José María Latorre describe esta película como un cuento. Varias fotografías muestran la transición del escenario bélico a lo que es propiamente el relato, nuestro cuento, con una moraleja que podemos entender como una llamada de atención a la rigidez de las normas por las que se rige una comunidad cerrada de mujeres, cuya sensualidad adormecido irá despertando con la llegada del cabo McBurney.

   EL SEDUCTOR comienza con unas fotografías fijas, en blanco y negro y viradas en sepia, que hacen referencia a la Guerra de Secesión, lo cual, en opinión de Latorrees un apunte sobre el pasado, a la manera del comienzo de un cuento nacido en él (sólo falta la voz over y el “Érase una vez…”), al mismo tiempo que da testimonio de una crueldad fijada en la memoria, en la Historia. Las últimas fotografías ya si están en movimiento y en color, mostrándonos a una niña cogiendo setas en un bosque hasta que encuentra a un cabo del ejército yanqui herido. El que la acción, el movimiento, comience aquí es la forma en que su director, Don Siegel, está diciendo al espectador que la acción, la vida, el relato se va a desarrollar a partir de este momento y fuera de los escenarios bélicos, pero vinculado con ellos.

   Vinculación que se muestra al final de EL SEDUCTOR, donde se complementa y corrobora el sentido del comienzo: las mujeres del internado femenino donde ha permanecido McBurney hasta su muerte, envenenado por ellas con setas, cargan con el cadáver y la imagen en color pasa a estar virada en sepia y luego en blanco y negro, cual un círculo que se cierra o como la clausura de un cuento: con su crimen, las féminas pasan a integrarse en el escenario de la guerra, proporcionando para el recuerdo (sepia y blanco y negro) otra víctima del conflicto y convirtiéndose de algún modo ellas mismas en soldados portando el cadáver de un enemigo.

Imagen de "El Seductor (1971)"   Con el matiz de que su muerte no se debe a su condición de nordista entre mujeres del sur, sino a la reacción de despecho por parte de éstas al comprobar que, al fin y al cabo, el ogro curado no deja de ser ogro; más aún, la irrupción del mismo, de la condición masculina, en un universo femenino cerrado y rígido, ha llevado, inevitablemente, a la colisión entre la naturaleza masculina y la femenina.  Latorre lo describe como la aparición de un diablo en un convento; pero el único poder de este diablo, y a la vez su mayor problema, es su condición masculina dentro de un universo femenino.

   EL SEDUCTOR es un cuento cruel, cuyo atractivo reside en parte en el personaje de Amy, una niña que, en opinión de Latorre,  recuerda a la Emily Thornton (Deborah Baxter) de Viento en las velas (A High Wind in Jamaica, Alexander Mackendrick, 1965) porque, como ella, se mueve en un ambiente violento (la guerra en un caso, la piratería en otro), se turba al recibir el beso de un hombre adulto y ayuda a acabar con la vida de éste cogiendo las setas para envenenarle. Sin olvidarnos de las relaciones del cabo McBurney, CLINT EASTWOOD, con tres de las mujeres que comparten techo en la residencia: Martha (de la que Geraldine Page ofrece una interpretación puntillista, unívoca, enfebrecida, como si se tratara de una obra de Tennessee Williams), la profesora Edwina (Elizabeth Hartman, en la línea de Sissy Spacek pero en una versión más etérea) y la alumna con furor uterino que con su conducta desencadenará la tragedia.

   Aparte de lo mencionado, el cuento está lleno detalles crueles, probablemente el mayor de los cuales es la amputación de la pierna de McBurney a manos de Martha, que viene a simbolizar una castración como castigo por haber tratado de jugar con sus sentimientos.

Imagen de "El Seductor (1971)"    Empiezan a florecer los instintos sexuales y el soldado pretende aprovechar eso a su favor. Sin embargo, cuando las mujeres descubren la impostura, y merced a los celos que se han ido acrecentando entre ellas, se producirá un final trágico. La violencia crece paulatinamente hasta que se desata el torbellino final, en una atmósfera gótica, el de la mansión, que sirve de marco idóneo para el suspense que se transforma en terror final.

   La crítica actual considera EL SEDUCTOR como una de las obras más logradas y maduras de Siegel aunque en su momento fue muy incomprendida, llegando a aplicarle los calificativos de machista, misógina o reaccionaria por diversos colectivos, entre ellos, el feminista. Pero, si nos apoyamos en parámetros morales, a EL SEDUCTOR se la debería calificar más bien como pesimista, misántropa o desencantada. Siegel lleva a cabo un demoledor estudio del género humano, un análisis psicológico de los personajes, resaltando los mecanismos de la pulsión sexual y la violencia, donde la misoginia tan cacareada en su momento se reduce al reconocimiento de la superioridad de la mujer frente al hombre.

   Además es erróneo calificar de machista el film porque es el personaje de CLINT EASTWOOD quien, aprovechando la atracción que despierta en estas mujeres, las manipula con mentiras hasta conseguir que se rebelen contra él. En todo caso, hay que tener en cuenta la condición metafórica del film, su trasfondo irónico y transgresor, su análisis de la decadencia de la masculinidad tradicional.

   Ficha Técnica:

  • Año.- 1971.Cartel de "El Seductor (1971)"
  • Duración.- 105 minutos.
  • País.- EE.UU.
  • Género.- Melodrama.
  • Título Orig.- The beguiled.
  • Director.- Don Siegel.
  • Argumento.- La novela homónima de Thomas Cullinan.
  • Guión.- “John B. Sherry” (Albert Matz) y “Grimes Grice” (Irene Kamp).
  • Fotografía.- Bruce Surtees (Technicolor-Panavision).
  • Montaje.- Carl Pingitore.
  • Música.- Lalo Schifrin.
  • Productor.- Don Siegel y Jennings Lang.
  • Producción.- Malpaso Company.
  • Intérpretes.- Clint Eastwood (cabo Jonathan McBurney), Geraldine Page (Martha), Elizabeth Hartman (Edwina), Jo Ann Harris (Carol), Darleen Carr (Doris), Mae Mercer (Hallie), Pamelyn Ferdin (Amy), Melody Thomas (Abigail), Peggy Drier (Lizzie), Pattie Mattick (Janie).
  • Sinopsis: Guerra Civil norteamericana (1861-1865), John Mc Burney (Clint Eastwood), un soldado yanki malherido es rescatado por una jovencita de una escuela de señoritas del Sur. Se las arregla para llevarlo a la escuela, pero al principio todas las mujeres están aterrorizadas. Cuando empieza a recuperarse, una a una las irá conquistando a todas, y así el ambiente se irá enrareciendo a causa de los celos. (FILMAFFINITY)

   Fuentes:

   Si os ha gustado este post os animamos a compartirlo para que el mayor número de personas posible asistan y disfruten del ciclo UN ROSTRO EN LA PANTALLA (II): CLINT EASTWOOD organizado por el Cine Club Universitario del Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad de Granada, este mes de octubre, en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias, a las 21:00 horas.

   Muchas Gracias.

   Adrián De La Fuente Lucena.

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