JUAN CRISÓSTOMO DE ARRIAGA

    Imagen de Juan Crisóstomo de ArriagaHabía recibido de la naturaleza dos facultades que rara vez se reúnen en el mismo artista: el don de la invención y la aptitud más completa para vencer todas las dificultades de la ciencia“. Fétis

   “[…] es imposible imaginar nada más original, más elegante, ni escrito con mayor pureza que estos cuartetos[…]”. Fétis

Cartel del Concierto Extraordinario de la Herradura   Con la Sinfonía en Re menor de JUAN CRISÓSTOMO DE ARRIAGA, la OUGR cerrará hoy, domingo 23 de noviembre, el concierto extraordinario de La Herradura, organizado por la Cátedra Manuel de Falla de la Universidad de Granada y la OUGR en colaboración con el Certamen Internacional de Guitarra “Andrés Segovia” de La Herradura y el Auditorio Manuel de Falla. Razón por la que hemos querido dedicar este post a JUAN CRISÓSTOMO DE ARRIAGA.

   JUAN CRISÓSTOMO DE ARRIAGA (Bilbao, 1806-París, 1826) fue un compositor, violinista y director de orquesta español. Estudió con Baillot, Fétis y Cherubini. Escribió Tres cuartetos para instrumentos de cuerda, una sinfonía, un Stabat mater, una misa, romanzas y cantatas.

   JUAN CRISÓSTOMO DE ARRIAGA recibió sus primeras lecciones musicales de su padre, Juan Simón de Arriaga, organista de la iglesia de Berriatúa. Más tarde y dadas sus cualidades, su padre consigue que se convierta en discípulo de Faustino Sanz, violinista de la capilla de música de la basílica de Santiago. En esta misma época y pese a su juventud, empieza a frecuentar sociedades musicales en donde comienza a representar y a componer sus primeras obras. Es en este ambiente cuando a los once años compondrá el octeto Nada y mucho (1817), para trompa, cuerda, guitarra y piano. A esta composición seguirán otras en la misma línea, hasta que finalmente se decida, con trece años, a emprender obras de mayor envergadura como la ópera en dos actos que lleva por título Los esclavos felices (1819).

   Dadas sus cualidades, su padre decide que ha de trasladarse a París para continuar sus estudios musicales, de este modo en 1821, con quince años, marcha a la capital francesa matriculándose en su conservatorio en donde estudiará contrapunto y fuga con Fétis y violín con Baillot. En menos de tres meses adquirió un conocimiento absoluto de la armonía y en dos años un dominio total del contrapunto y la fuga. Su rápido progreso y sus grandes dotes para la composición, hicieron posible que a partir del curso 1823-1824 fuera nombrado profesor ayudante de Fétis y comenzase a impartir las disciplinas de las que sólo dos años antes era un alumno. A los 18 años era nombrado repetidor de contrapunto y armonía del Conservatorio de París y era ya compositor y un virtuoso de primer orden. De entonces datan sus tres admirables cuartetos.

   La primera obra importante que escribe en París será una fuga a ocho voces llamada Et vitam venturi, obra de concurso que fue premiada y que se perdió tras la muerte de JUAN CRISÓSTOMO DE ARRIAGA. A ésta siguió una serie de Tres cuartetos. Finalmente, en los últimos dos años de su vida, compondrá una obertura pastoral para su ópera Los esclavos felices, una Sinfonía grande orquesta en cuatro tiempos, una Misa en cuatro voces, un Salve Regina y un Stabat mater para coro y orquesta, además de varias arias, duos, cantatas y quintetos.

   La necesidad de crear le atormentaba como sucede siempre al genio, y así, agotado por un trabajo superior a su edad y a su salud, murió en París, víctima de una terrible anemia, el que pudo ser el Mozart español. El inesperado y prematuro fallecimiento del compositor fue la causa de que la obra de  JUAN CRISÓSTOMO DE ARRIAGA permaneciera desconocida hasta mediados de la década de los ochenta del siglo XIX, momento en el que un descendiente del bigrafiado recupera algunas piezas que entrega a la sociedad de cuartetos de Bilbao, quien se hace eco de ellos representándolos en sus actuaciones en los distintos salones de la capital vasca. En 1887 se crea en Bilbao la comisión permanente Arriaga, presidida por Emiliano Arriaga (descendiente del compositor) y cuya finalidad será la de dar a conocer la obra de JUAN CRISÓSTOMO DE ARRIAGA por medio de las representaciones de sus piezas, así como la obtención de beneficios con los cuales poder difundir esas mismas piezas.

   JUAN CRISÓSTOMO DE ARRIAGA está considerado como el representante del clasicismo español. La música sinfónico adquirió en Europa rasgos característicos de fondo y de forma y al objetivismo de un Bach o un Haendel, sucedió un subjetivismo de mayor y más amplia expresividad. En España, aquietados los espíritus tras los años de la guerra de la Independencia, que interrumpió el incipiente desarrollo de la música instrumental de fines del s. XVIII, surgieron algunas figuras aisladas y entre ellas la de JUAN CRISÓSTOMO DE ARRIAGA de categoría realmente excepcional, en quien brilla la más fecunda inventiva y el arte y la técnica de una escritura admirable.

   La obra del compositor se puede dividir en tres grandes géneros. Por un lado su obra religiosa, por otro la sinfónica y finalmente la dramática, todas ellas abarcan un total de unas veintitrés piezas. Sus obras más importantes, consideradas por algunos como obras maestras, son La sinfonía a grande orquesta, los Tres cuartetos y la obertura para los Esclavos felices. Todas ellas, según José Enrique Peláez Malagónrevelan una técnica muy sólida y un gran dominio de la forma. Recuerdan en gran medida a otras composiciones de Mozart, Cherubini o Rossini, si bien todas ellas tienen el sello personalísimo de JUAN CRISÓSTOMO DE ARRIAGA. Esta circunstancia se puede observar en los Tres cuartetos, en donde si bien comienza con un tipo de sonata clásica que debe mucho a alguno de los compositores anteriormente señalados, introduce en ella una serie de nuevos y originales elementos que la acercan al Romanticismo musical y que son verdaderas innovaciones y creaciones propias de JUAN CRISÓSTOMO DE ARRIAGA, tal es el caso de la introducción de movimientos en forma de rondó, o la inversión en el orden de la presentación de los temas o de la recapitulación.

    Sus admirables cuartetos forman parte desde hace unos años de los mejores programas de cámara, no sólo de las agrupaciones españolas la Nacional y el Cuarteto Clásico de la RTV, sino de otros conjuntos europeos y americanos. Bilbao le dio su nombre al Conservatorio y a uno de sus mejores teatros, y en Madrid existe una orquesta que lleva también su nombre.

   Fuentes:

   Si os ha gustado compartirlo.

   Muchas Gracias.

   Adrián De La Fuente Lucena

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