EL BONO

Imagen de "El Bono" (1918)    Escrito, realizado y protagonizado por Charles Chaplin, el cortometraje EL BONO no tiene otro objetivo que el de despertar conciencias, y es tan modesto en medios y puesta en escena (los decorados mínimos sobre fondo uniformemente negro) que parece vanguardista. A través de cuatro cuadros breves, se celebran las obligaciones del hombre en materia de amistad, amor, matrimonio y libertad. En este último segmento, el que otorga su razón de ser a la obra, Charlot compra bonos al mismísimo tío Sam y, acto seguido, con un enorme mazo en el que aparecen escritas las palabras “Liberty Bonds”, golpea insistentemente la cabeza del Káiser hasta reducirlo. Una manera muy gráfica de movilizar al pueblo.

   Ficha Técnica

  • Imagen de "El Bono" (1918)Año.- 1918.
  • Duración.- 10 minutos.
  • País.- EE.UU.
  • Género.-  Comedia.
  • Título Original.- The bond.
  • Director, Guión, Montaje, Música y Productor.- Charles Chaplin.
  • Fotografía.- Roland H. Totheroh & Jack Wilson (B/N).
  • Producción.- Charles Chaplin Film Corporation / Liberty Loan Committee.
  • Intérpretes.- Charles Chaplin (Charlie), Edna Purviance (su futura esposa / La Libertad), Albert Austin (el amigo / el cura), Sydney Chaplin (el Kaiser), Joan Marsh (Cupido), Tom Wilson (La Industria).
  • Sinopsis.- Cortometraje propagandístico a favor de la posición de los Estados Unidos en la I Guerra Mundial, en el que el habitual vagabundo encarnado por Chaplin se enfrenta al káiser alemán. (FILMAFFINITY)

   Contexto:

  Imagen de "El bono" (1918) En plena fiebre de la caza de brujas era fácil, muy fácil, tachar a Charles Chaplin de comunista. El tipejo que enarbolaba una bandera roja y encabezaba una manifestación en Tiempos modernos (Modern Times, 1936) no podía ser otra cosa, a los ojos inquisidores del senador McCarthy y sus desalmadas huestes, que un maldito bolchevique. Hoy sabemos, y también entonces quien supiera ver, que donde parecía haber un comunista había un humanista furibundo, un hombre que creía en los valores éticos y cívicos de nuestra especie y pretendía enaltecerlos con el noble arte de la pantomima, del que era maestro sin parangón. Chaplin había visto la pobreza y el hambre de la Gran Depresión, el fascismo subiendo como la espuma en Europa, las guerras… Nada de eso le gustó y todo lo combatió desde delante y detrás de la cámara. Le costó el exilio y el desprecio de una industria mastodóntica que él mismo, en buena medida, había contribuido a levantar. Al avance implacable de Hitler respondió con El gran dictador (The Great Dictador, 1940). Pero antes, más de dos decenios antes, había también dejado huella fílmica cuando Estados Unidos entró en guerra. Ciudadano todavía inglés, en 1917 muchos compatriotas le reprocharon que no ingresara en filas, cuando en realidad había sido declarado inútil por no alcanzar el peso requerido: al parecer, su cuerpecito pesaba 52 kilos únicamente. Pero participó activamente en actos públicos y en una gira de venta de bonos, de éxito masivo, en compañía de Mary Pickford y Douglas Fairbanks. Así en Nueva York habló ante unas treinta mil personas, en Washington fue recibido por el presidente Wilson y bailó con la actriz Marie Dressler ante más de sesenta y cinco mil espectadores en un estadio de fútbol. En Nueva York, las tres famosas estrellas de cine vendieron bonos por valor de unos dos millones de dólares. La anécdota surgió en Nueva Orleans, donde debían coincidir en dicha localidad sureña el discurso de Chaplin con el del secretario del Tesoro de Estados Unidos, el cual se negó a aparecer en el mismo local con “un vulgar actor de cine”. Por consiguiente, se dispusieron unas apariciones por separado. Por la tarde, Chaplin logró reunir a unas cuarenta mil personas, mientras que por la noche, el secretario del Tesoro contó con unas cuatrocientas. Ya de regreso a Hollywood, va a escribir, realizar y protagonizar dos películas para la causa: el cortometraje EL BONO y el mediometraje ARMAS AL HOMBRO.

   Curiosidades:

   De este corto irrelevante en la obra magna de su autor sacaron Kevin Brownlow y Davil Gill el primer plano de Chaplin (contemplando alucinado unas pantorrillas femeninas y mirando al frente con los ojos parpadeando febrilmente) que incluyeron en el frontispicio de su legendaria serie Hollywood (1980).

   Fuentes:

   Si os ha gustado este post os animamos a compartirlo para que el mayor número de personas posible asistan y disfruten hoy del ciclo NO NECESITABAN PALABRAS, TENÍAN ROSTROS (JOYAS DEL CINE MUDO X): Especial 1ª GUERRA MUNDIAL, organizado por el  Cine Club Universitario del Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad de Granada, en el Salón de Actos de la E.T.S. de Ingeniería de Edificación, a las 21:00 horas. Entrada libre hasta completar aforo.

   Muchas Gracias.

   Adrián De La Fuente Lucena.

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