O FIM DO MUNDO

   “5 artistas ocupan La Casa Rosa, en el Puerto de Santa María durante una sola noche en junio de 2013. Aunque no había nada prefijado para esta exposición express y cada uno venía de un camino distinto, en el lugar todo encaja perfectamente, nada está fuera de lugar, se despierta un flujo de energía común. De este reencuentro, entre los artistas y su obra, que se produce en un momento y lugar concretos, hay más testigos que se suman al movimiento que inconscientemente se está generando, un baile en el que cada uno se hunde en sus emociones y todo se ajusta con una naturalidad acompasada; y sin pensarlo más decidimos dejarnos llevar por este flujo y abordar un proyecto común que se materializará en una serie de exposiciones en distintos espacios. Un proyecto en el que cada uno profundiza en si mismo y a la vez se diluye con el grupo.

Cartel de la Exposición O FIM DO MUNDO

Cartel de la Exposición O FIM DO MUNDO

El primer espacio que se nos brinda es el Carmen de la Victoria, en Granada. Este lugar mágico, su entorno, los jardines que nos evocan tiempos pasados, nos invita a despertar los sentidos y nos da la oportunidad de fundirnos en el espacio.

Dossier de O FIM DO MUNDO

   El proyecto O FIM DO MUNDO presenta un conjunto de trabajos que abordan un relato colectivo. A partir del acuerdo con varios temas centrales y una estrategia narrativa compartida, se ocupa el espacio expositivo poniendo en cuestión los límites de las disciplinas artísticas. La Fotografía, el dibujo, la ilustración, la pintura, el objeto escultórico, la instalación y las intervenciones a través de textos y documentos, buscarán el diálogo con un lugar referencial en el que poner a prueba las posibilidades del discurso.

Muestra de las obras de O FIM DO MUNDO

Muestra de las obras de O FIM DO MUNDO

   El montaje genera un palimpsesto que parte de la mirada atenta hacia un espacio como es el del Carmen de la Victoria. Se trata de recuperar instantes de la memoria que permitan entretejer relatos, basados tanto en el pasado real, como en la construcción ficticia de una realidad ampliada. La exposición es producto de la ilusión de compartir un relato. Las palabras y las frases puestas en común se expanden a modo de eco, y ese movimiento invisible tiene efectos muy distintos. Se distorsionan a través de las obras, o se ven reflejados en comentarios y textos que guían la lectura hacia otras vías. El acontecimiento toma protagonismo al combinarse con el recuerdo y la memoria. La inmediatez, la instantaneidad y el momento fugaz se detienen, suspenden su movimiento y se expanden en el tiempo en un antes y un después, con la clara intención de retrotaernos al pasado, para tomar impulso en el presente.

Muestra de O FIM DO MUNDO

Muestra de O FIM DO MUNDO. Foto: Lidia Fernández.

   Es al mismo tiempo un intento de enfatizar un lugar. La propuesta es evitar pasar por los lugares sin advertir su sentido, habitar las estancias sin descubrir su magia. Se trata de restituir o dar sentido a lo que se percibe, descubrir lo inaccesible y hacer así mismo una aportación más a la condición humana. El Carmen de la Victoria proporciona de esta forma varios temas: jardines en horizontal, terrazas en vertical, plantas trepadoras, fuentes, estancias donde la luz se filtra levemente, capsulas supendidas entre la vegetación que son desveladas bajo la lluvia, objetos que se superponen en los espacios, desplegables que contienen sentidos fugaces, y todo ello, habitado por criaturas marinas con gestos humanos, pájaros buenos y malos, miradas que al tiempo observan y son observadas. Las obras presentadas y los temas que proponen, plantean estas y otras derivas. Tomarán conciencia de un problema que ya estaba ahí, representando y mostrando imágenes convertidas en historias. Rescatando recuerdos colectivos y reclamando en definitiva la memoria perdida de las cosas.

Carmen de la Victoria, sede de O FIM DO MUNDO.

Carmen de la Victoria, sede de O FIM DO MUNDO. Foto: Lidia Fernández.

   La exposición en el Carmen de la Victoria nos permite reinventar los momentos vividos distorsionando y falseando los recuerdos. No es sino un reto a la memoria que sitúa los recuerdos del pasado y de nuestra experiencia individual o compartida en un mapa ficticio. Las obras se convierten aquí en lugar de encuentro donde posicionar emociones y sentimientos, fijaciones obsesivas, fantasmas y angustias que por momentos dejan el cuerpo varado. El viaje se inicia en lo autobiográfico. A veces se muestran huellas y marcas que va fijando el tiempo, pero no se sabe con certeza si pertenecen a un cuerpo real o son esos los frutos de una invención.

Muestra de O FIM DO MUNDO

Muestra de O FIM DO MUNDO. Foto: Lidia Fernández.

   O FIM DO MUNDO hace una necesaria referencia a los sueños, los que el devenir de la vida nos va robando poco a poco, o bien de golpe como en el caso de Rudi. No obstante nos mantiene en alerta la utópica idea de parar en seco el tiempo y vivir en una nube teñida de rosa. Probablemente pensemos que estamos aquí, en nuestra cotidianidad, pero estamos siempre más allá, manteniendo la extraña sensación de pertenecer a otro lugar. Buscamos insistentemente el espacio donde poder cumplir los sueños. Recuperamos mientras tanto asociaciones caprichosas que nos permiten tejer nidos en los que resguardarnos de la realidad. Y nos ofrecemos a la posibilidad de revivir todo lo bueno de algunas experiencias que seguramente están sobredimensionadas e idealizadas, pero se trata de sueños, y,… ya se sabe.

   Todo está directamente relacionado con el punto de vista desde el que mirar. En nuestros jardines horizontales sabemos adoptar una mirada que nos permita mirar más allá del horizonte, que nos sitúe a ras de suelo, justo con los pies en la tierra. Elevamos la vista al cielo donde la naturaleza crece perdiendo el sentido de la gravedad o bien adoptamos la mirada vigía de un búho, donde prevalece la mirada cenital. Seguimos viviendo en una nube, seguimos soñando probablemente, con nuestros pájaros en la frente, con la intención de perder los miedos, algunos demasiado incrustados en nuestro día a día como es el vértigo a mirar hacia abajo, hacia atrás, incluso hacia adentro. Pero para eso hay que mostrar nuestra vertiente más aventurera, nuestro lado salvaje, y que nuestra espinta dorsal, la que nos mantiene firmes y estables, deambule momentáneamente.

Carmen de la Victoria. Sede de O FIM DO MUNDO

Carmen de la Victoria. Sede de O FIM DO MUNDO. Foto: Lidia Fernández.

   Vila Matas nos recuerda que al contemplar la realidad podemos advertir cómo tan pronto pasa de estar repleta, a estar vacía. Nos proponemos por tanto, vivir acontecimientos previstos con anterioridad. Y viajar, perder países, como dijera Pessoa, mediante el vagabundeo libre, reinventar lo de otros, escribiendo siempre después de otros, desde la incertidumbre, como si de un libro de ensueño se tratara. Dejando libre a la deriva y a la fascinación. Tratando de hacer un pacto de amnesia que nos evite el afán de incluirlo todo. Evitando nombrar, documentar y referenciar, tratando de no enumerar, olvidando oportunamente algo, y mezclando por puro entretenimiento realidad y ficción, esa que sucede siempre en el día a día, frente a la que sólo se hace real si soñamos.

   Fuentes:

   Si os ha gustado este post os animo a compartirlo así como a visitar esta exposición, ubicada en la Sala Aljibe del Carmen de la Victoria (Cuesta del Chapiz, Albaycín, Granada), de 17 a 20 horas. Hoy es el ÚLTIMO DÍA para disfrutar de la misma.

   Muchas Gracias.

 Adrián De La Fuente Lucena

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