Entrevista con CLINT EASTWOOD, sobre SIN PERDÓN

oscar-mejor-director-1992-clint-eastwood-sin-perdon-original   -¿Puede explicarnos el que escogiera el título de Unforgiven? Además existe una película de John Huston con el mismo título.
Huston realizó en efecto una película que llevaba el mismo título en los años cincuenta me parece [Los que no perdonan, The unforgiven, 1960]. Era un buen título, me parecía que le iba perfectamente a la película, y como creo que la de Huston no es una de las mejores suyas, como El tesoro de Sierra Madre [The Treasure of the Sierra Madre, 1948] u otros clásicos, no me pareció inoportuno utilizarlo.

   –SIN PERDÓN es un western algo distinto de los que ha realizado usted antes o en los que ha actuado. ¿Por qué quiso volver a ese género y, según usted, en qué se diferencia de todos los demás?
No sabría decirle exactamente por qué quise hacer un western de nuevo. No tenía ninguna razón para hacerlo; no fue una decisión causada por una orientación determinada, no había una razón previa y eso es lo que hacía al proyecto tan excitante. Prefiero hacer cosas sin darme una directriz de partida. Entonces ¿por qué un western? Parecía ser el único género posible para la historia, pues de hecho todo parte de la historia. En todo caso nunca pensé que tuviese que ir contra ella. Y de hecho me siento un poco culpable por haber buscado ir siempre contra corriente del éxito, de la moda. En cuanto a qué es lo que hace este western diferente de los demás, creo que la película trata de la violencia y de sus consecuencias mucho más que todas las que he dirigido antes. En el pasado moría mucha gente gratuitamente en mis películas. Lo que me gustaba de esta historia era el modo en que la violencia que se practica tiene como resultado determinadas consecuencias. Es un problema del que me pareció importante hablar hoy; está tomando proporciones que no tenía en el pasado, aunque siempre se haya dado a lo largo de los siglos.

   –SIN PERDÓN está dedicada a Sergio Leone y a Don Siegel. ¿Qué relaciones mantiene su película con el cine de ellos?
Para mí la película no tiene mucho que ver con Sergio ni con Don. Pero también es cierto que nunca se sabe en qué medida las cosas de nuestra vida, la gente con la que hemos trabajado o no, llegan a jugar un papel en lo que hacemos, sea John Ford, por ejemplo, u otros. Son dos personas con las que trabajé en momentos importantes de mi vida y los dos, irónicamente, murieron en el transcurso de los últimos años: por eso quise rendir homenaje a esos dos hombres que me influyeron tanto, tengan o no que ver con la película. Me gustaría pensar que les hubiese agradado la película. Quizás no, pero creo que a Don le habría gustado mucho.

   -¿Intervino usted en el guión, por ejemplo en lo que se refiere al tema de la violencia?
El tema de la violencia estaba ya presente en el guión, así como las repercusiones sobre los personajes, ya fuesen las víctimas o los verdugos. Ese tema es interesante en un western porque la historia de los westerns siempre se ha construido alrededor de comportamientos violentos, de una frontera de la violencia en el hombre. Y SIN PERDÓN pone en su sitio unas cuantas cosas, sobre todo en lo que se refiere al tema de la justicia. Se puede pensar que si el personaje de Little Big Dagget hubiese hecho justicia a la mujeres desde el principio, toda la historia habría cambiado. Y su falta de implicación ante un acto de violencia, o incluso su complacencia ante él, es la que conduce la historia; derecha hacia su propia muerte.

   -¿Hay una relación entre la situación política actual de Estados Unidos y su película?
Creo que en efecto pueden hacerse comparaciones. Pero no era ésa la intención en principio. En el fondo se trata de preocupaciones eternas, no sólo las de una época precisa sino que, teniendo en cuenta la situación actual en Estados Unidos, me pareció que era el momento de hacer esta película. Aunque el guión de SIN PERDÓN estuviese escrito desde hace mucho tiempo, me sentí influido en el momento de realizarla por una serie de acontecimientos recientes.

   -¿Como la Guerra del Golfo, por ejemplo?
No, no pensaba más en la Guerra del Golfo que en otros conflictos internacionales; más bien en conflictos internos en los que está inmersa América en estos momentos. (…).

   -Ha trabajado usted sobre todo con dos operadores jefes: Bruce Surtees y Jack N. Green y parece conceder una gran importancia a la luz en sus puestas en escena. Cada vez esa luz tiende más a la oscuridad. ¿Por qué razón?
SIN PERDÓN es sencillamente una película “tormentosa”… Lo que hay que pensar es que tiene lugar en una época en la que la gente no tenía mucho con lo que iluminarse y la única luz artificial provenía de las lámparas de aceite. Así que si al rodar una escena nocturna iluminábamos demasiado la acción, se nos podría haber preguntado de dónde venía toda aquella luz.

   -En muchos sentidos SIN PERDÓN me recuerda a PASIÓN DE LOS FUERTES [My darling Clementine, 1946] de John Ford, película que tenía ya esa iluminación muy oscura, y su interpretación no está alejada de la de Henry Fonda. ¿Ha visto la película?
Sí, e incluso aunque no estoy seguro de que SIN PERDÓN se parezca a PASIÓN DE LOS FUERTES, creo que entiendo lo que quiere decir. La película de Ford contiene un cierto número de escenas nocturnas. Quizás estuviese motivado inconscientemente por una idea cercana a la que tenía Ford. Traté de iluminar mi película -o más bien pedí a Jack que la iluminase- como una película en blanco y negro. Los trajes y los decorados fueron igualmente concebidos en función de esa determinada iluminación, como la del blanco y negro.

   -¿Qué opina del comportamiento de Little Bill Dagget en su película? ¿Considera que es una especie de dictador?
Creo que es un tipo estupendo, al menos en apariencia. Tiene cierto encanto… Pienso que cree hacer las cosas bien, que es un hombre que hace su trabajo. Probablemente tiene un pasado violento, el mismo que el de William Munny, que interpreto yo, pero él lo oculta tras una apariencia razonable. Es representante de la ley, así que está del lado del Bien. Pero no se siente culpable como Munny respecto a sus acciones pasadas. Piensa profundamente que hace el bien al decidir el control total de la posesión de armas y cree que los actos de violencia que practica para dar ejemplo son una lección que desanimará al resto del mundo a venir a armar jaleo a su pueblo. Tiene un fondo sádico y no se puede saber si ese sadismo es innato o si lo ha cultivado a lo largo de las acciones cometidas durante toda su vida. Pero al fomentar la violencia como lo hace él, la violencia engendra violencia. También está en juego su responsabilidad. En el fondo se considera un ser humano digno, se construye una casa para poder instalarse y contemplar el sol poniente, quisiera llevar una vida tranquila… Pero no tiene manera de detener la rueda del destino.

!   -¿Quería usted con SIN PERDÓN contar la verdad sobre lo que fue el oeste o se trata de fábula?
Creo que se trata de una fábula, pero una fábula que desmitificaría el oeste en cierto modo, apelando a otros elementos distintos del western clásico. Como, por ejemplo, el hecho de que las cosas no ocurran tan fácilmente, que el tiro no sea tan preciso, que las armas no funcionen siempre como deberían hacerlo. No sé si es la verdad sobre el oeste, pero sin duda la película se acerca a ella. Curiosamente hay dos historias que coexisten paralelamente: la del periodista que quiere imprimir el mito del oeste y la que atraviesa la película y la contradice completamente. El encuentro entre estas dos historias es lo que me gustaba del guión. Todo el mundo cambia en el transcurso de la historia; todos parten de alguna parte y acaban en otro lado, al igual que en la vida se aprende todos los días algo que transforma nuestra visión de las cosas. Todos esos personajes reciben una enseñanza de manera trágica; al menos la mayor parte de ellos. Y de la tragedia todos pueden sacar una lección.

   -¿Cree haber contado una historia de venganza?
-No sé si se trata de una venganza, incluso aunque exista una relación con la venganza en la película a causa del personaje de Morgan Freeman, que es asesinado. Se puede ver el triunfo de una venganza, pero en el fondo nadie gana nada en esta historia e incluso todos pierden algo, ya sea una parte de ellos mismos o… de su vida. Y eso es lo que pasa cuando la gente se refugia en la violencia para conseguir justicia. (…).

 

   Fuentes: Cuaderno del Cine Club Universitario. Centro de Cultura Contemporánea. Vicerrectorado de Extensión Universitaria. Universidad de Granada.

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